Morandi y Le Corbusier.
Mostrar o justificar: dos miradas ante el objeto.

"Las raices del ojo están en el corazón; en la más íntima toma de posición ante la persona del otro como ante la existencia en su totalidad.” Hans Urs von Balthasar.

A veces la intuición o una simple coincidencia, pueden perdernos por caminos inesperados. Algo así fue lo que ocurrió mientras investigaba sobre Le Corbusier. Al mismo tiempo estaba estudiando la obra de Giorgio Morandi y la casualidad quiso que me pasaran por delante, casi al mismo tiempo, dos fotografías. En ellas, cierta coincidencia me llevaría a descubrir otras similitudes y diferencias, que conectadas relacionaban irremediablemente a sus protagonistas.

En la primera fotografía aparece Morandi observando con atención algunos objetos, probablemente elementos de una composición, mientras mantiene sus gafas levantadas. En la segunda imagen Le Corbusier, con sus gafas apoyadas en la frente y su mirada dirigida a la cámara, sujeta con ambas manos un libro abierto. Fue al observar esta última cuando pude apreciar la coincidencia en la posición, y en cierta manera, el material y la forma de sus gafas. La curiosidad desencadenó todo lo demás. Coloqué una junto a la otra e inicié mi peculiar viaje...

Empezando por su origen, las instantáneas fueron tomadas con siete años de diferencia. Morandi contaba 63 años cuando fue fotografiado por el afamado artista Herbert List (1903-1975), con motivo de una visita informal al estudio del pintor en 1953. Morandi vivía en Bolonia, ciudad italiana donde nació en 1890 y en la que mantuvo su residencia el resto de su vida. Le Corbusier, que había nacido en 1887, tenía 59 años cuando fue fotografiado por Nina Leen (1909 -1995) quien trabajaba en la preparación del número especial de la revista LIFE sobre el arquitecto, publicado en 1946. La fotografía también fue tomada en su estudio de Porte Molitor, en Paris.

Es interesante comprobar cómo las fotografías ponen de relieve la personalidad, muy diferente en cada caso, de sus dos protagonistas. Personalidades, por otro lado, muy adecuadas a las de quienes los fotografiaron.

Morandi era una persona intimista que apenas salió de su ciudad, donde vivía junto a su madre y sus tres hermanas en la misma casa. List era un fotógrafo de origen alemán que se ve obligado a abandonar su país por razones políticas y personales: era artista y homosexual en una Alemania nazi. Comienza fotografiando su ciudad y después objetos con una clara influencia surrealista, siempre en una atmósfera seductora e íntima, como las pinturas de Morandi.

Le Corbusier es inmortalizado por la provocadora y mediática Leen, de origen ruso e infancia alemana como List. También vivió una parte importante de su vida en Suiza, país natal de Le Corbusier, donde alcanzó cierta fama por sus fotografías de animales. Más tarde se trasladó a Nueva York, donde se haría más conocida por su trabajo en revistas, con fotografías de moda y personajes famosos.

Herbert List fotografía a Morandi y Nina Leen retrata a Le Corbusier(1). Mientras uno es captado en una actitud circunspecta, sin esperar ser fotografiado y mostrando más interés en lo que tiene delante que por el observador, el otro posa desafiante en un estudiado encuadre.

En la imágen vemos a Morandi frente a unos objetos, reconocibles en muchos de sus bodegones, y si observamos a Le Corbusier, vemos a sus espaldas una pintura. Se trata de una de sus obras titulada "Nature morte aux nombreux objets" y fue realizada dos años antes de tomarse la fotografía, en 1944. Es evidente el parecido entre dos de los objetos que mira fijamente el Italiano y las dos figuras que están a las espaldas de Le Corbusier. De repente es como si pudiéramos establecer un extraordinario vínculo, entre Morandi, los objetos, la pintura y Le Corbusier, que dirige su mirada a nosotros.

La comparación nos presenta además una curiosa paradoja. El pintor está detrás de un modelo y el arquitecto, que quería ser reconocido como pintor, aparece delante de su pintura. Casi al contrario de como cabría esperar...

Mostrar o justificar: dos miradas ante el objeto.

Morandi sostiene sus gafas en la frente con la mano, como representando una alternancia entre la mirada de la razón y la simple mirada(2). En Le Corbusier las gafas están fijas en el intelecto, en la pura racionalidad, mientras sus manos están entretenidas en un libro, símbolo de la razón. El camino para entender a Morandi será el de la razón sensible y el de Le Corbusier, la abstracción.

Morandi busca el objeto como pretexto, como un intermediario en nuestro conocimiento del mundo. Conocer el objeto le sirve para conocer el mundo, conocer el aire, saber verlo y tocarlo y de este modo conocer la esencia de la luz y su color. “No hay nada más abstracto que la realidad” diría. Un ejemplo de razón poética.

Para Le Corbusier, el objeto es una forma de conocer la geometría, un vehículo de la razón pura. Él no destaca la atmósfera entre los objetos si no el propio objeto, toda la realidad del objeto: una preocupación cubista o purista, que nace de un análisis únicamente racional.

Para Morandi el objeto (objeto como revelador) es mediador entre mirar y sentir el mundo, mientras en Le Corbusier el mediador es la razón, y el objeto es una mera demostración o justificación de su construcción mental, dando por sentado el objeto. Morandi conecta con el mundo (muestra), Le Corbusier con la razón (justifica):

Mostrar.
(Del lat. monstrare).
1.tr. Manifestar o poner a la vista algo; enseñarlo o señalarlo para que se vea.

Justificar.
(Del lat. iustificare).
1.tr. Probar algo con razones convincentes, testigos o documentos.

Pregunta: ¿Cómo comprendemos el mundo de los objetos, el mundo de los fenómenos en relación a nuestra percepción? ¿Cómo lo comprendían Morandi y Le Corbusier?

Morandi empezó pintando obras de influencia cubista y futurista hasta que a mediados de los años veinte conoce a Giorgio de Chirico. Poco a poco se fué independizando de su influencia y comenzó a pintar un tipo de bodegón, donde los utensilios de la vida diaria se convertían en los máximos protagonistas de sus pinturas.

Le Corbusier también abandona el purismo para empezar a indagar en los que él denominaría "objets a reaction poétique", objetos que la naturaleza forma y deforma, como la caracola de Coquillage (1934). Definiría los edificios como máquinas de vivir y la pintura como máquinas para conmover. Es a partir de este momento, coincidiendo con la amistad que Le Corbusier inicia con Antoine de Saint-Exupéry en 1929, cuando la mirada de Le Corbusier se aproxima a la de Morandi en una nueva sensibilidad racional que devuelve la poética a la razón.

El viaje a través de estas dos fotografías, las diferentes miradas de sus autores y protagonistas, podría ser solo el principio de un viaje más largo, lleno de sorpresas. Posiblemente forzando relaciones, pero ayudándonos a entender, de una forma más dialéctica y sensible, la realidad que nos rodea.

Notas:

(1): De la misma manera que conecto las obras de Morandi y Le Corbusier con las definiciones de mostrar y justificar, en la demás obra de los dos fotógrafos y en los ejemplos que se presentan, podría hacerse el mismo paralelismo. De este modo la obra de List no busca una pose si no que encuentra, de manera más o menos espontánea, los objetos o protagonistas de sus fotografías y los muestra; mientras Leen es una fotógrafa principalmente de retrato y moda que representa al modelo, luego justifica.

(2): Morandi miraba, de manera intermitente, primero hacia las botellas, después hacia el lienzo. Cuando hacía esto, tenía que levantar sus gafas también de manera intermitente. Necesitaba las gafas para ver con claridad las pinceladas que daba sobre la tela, pero no las necesitaba para ver los objetos. Prefería ver los modelos de una manera más bien borrosa. Pero el hecho de tener que levantar sus gafas, solía terminar por producirle cierto escozor en las orejas. Así que, un día, decidió ponerse un poco de algodón en la parte superior de las mismas. El invento funcionó y no dejó de hacer esto hasta el final de sus días.

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Morandi y Le Corbusier.
Mostrar o justificar: dos miradas ante el objeto.

"Las raices del ojo están en el corazón; en la más íntima toma de posición ante la persona del otro como ante la existencia en su totalidad.” Hans Urs von Balthasar.

A veces la intuición o una simple coincidencia, pueden perdernos por caminos inesperados. Algo así fue lo que ocurrió mientras investigaba sobre Le Corbusier. Al mismo tiempo estaba estudiando la obra de Giorgio Morandi y la casualidad quiso que me pasaran por delante, casi al mismo tiempo, dos fotografías. En ellas, cierta coincidencia me llevaría a descubrir otras similitudes y diferencias, que conectadas relacionaban irremediablemente a sus protagonistas.

En la primera fotografía aparece Morandi observando con atención algunos objetos, probablemente elementos de una composición, mientras mantiene sus gafas levantadas. En la segunda imagen Le Corbusier, con sus gafas apoyadas en la frente y su mirada dirigida a la cámara, sujeta con ambas manos un libro abierto. Fue al observar esta última cuando pude apreciar la coincidencia en la posición, y en cierta manera, el material y la forma de sus gafas. La curiosidad desencadenó todo lo demás. Coloqué una junto a la otra e inicié mi peculiar viaje...

Empezando por su origen, las instantáneas fueron tomadas con siete años de diferencia. Morandi contaba 63 años cuando fue fotografiado por el afamado artista Herbert List (1903-1975), con motivo de una visita informal al estudio del pintor en 1953. Morandi vivía en Bolonia, ciudad italiana donde nació en 1890 y en la que mantuvo su residencia el resto de su vida. Le Corbusier, que había nacido en 1887, tenía 59 años cuando fue fotografiado por Nina Leen (1909 -1995) quien trabajaba en la preparación del número especial de la revista LIFE sobre el arquitecto, publicado en 1946. La fotografía también fue tomada en su estudio de Porte Molitor, en Paris.

Es interesante comprobar cómo las fotografías ponen de relieve la personalidad, muy diferente en cada caso, de sus dos protagonistas. Personalidades, por otro lado, muy adecuadas a las de quienes los fotografiaron.

Morandi era una persona intimista que apenas salió de su ciudad, donde vivía junto a su madre y sus tres hermanas en la misma casa. List era un fotógrafo de origen alemán que se ve obligado a abandonar su país por razones políticas y personales: era artista y homosexual en una Alemania nazi. Comienza fotografiando su ciudad y después objetos con una clara influencia surrealista, siempre en una atmósfera seductora e íntima, como las pinturas de Morandi.

Le Corbusier es inmortalizado por la provocadora y mediática Leen, de origen ruso e infancia alemana como List. También vivió una parte importante de su vida en Suiza, país natal de Le Corbusier, donde alcanzó cierta fama por sus fotografías de animales. Más tarde se trasladó a Nueva York, donde se haría más conocida por su trabajo en revistas, con fotografías de moda y personajes famosos.

Herbert List fotografía a Morandi y Nina Leen retrata a Le Corbusier(1). Mientras uno es captado en una actitud circunspecta, sin esperar ser fotografiado y mostrando más interés en lo que tiene delante que por el observador, el otro posa desafiante en un estudiado encuadre.

En la imágen vemos a Morandi frente a unos objetos, reconocibles en muchos de sus bodegones, y si observamos a Le Corbusier, vemos a sus espaldas una pintura. Se trata de una de sus obras titulada "Nature morte aux nombreux objets" y fue realizada dos años antes de tomarse la fotografía, en 1944. Es evidente el parecido entre dos de los objetos que mira fijamente el Italiano y las dos figuras que están a las espaldas de Le Corbusier. De repente es como si pudiéramos establecer un extraordinario vínculo, entre Morandi, los objetos, la pintura y Le Corbusier, que dirige su mirada a nosotros.

La comparación nos presenta además una curiosa paradoja. El pintor está detrás de un modelo y el arquitecto, que quería ser reconocido como pintor, aparece delante de su pintura. Casi al contrario de como cabría esperar...

Mostrar o justificar: dos miradas ante el objeto.

Morandi sostiene sus gafas en la frente con la mano, como representando una alternancia entre la mirada de la razón y la simple mirada(2). En Le Corbusier las gafas están fijas en el intelecto, en la pura racionalidad, mientras sus manos están entretenidas en un libro, símbolo de la razón. El camino para entender a Morandi será el de la razón sensible y el de Le Corbusier, la abstracción.

Morandi busca el objeto como pretexto, como un intermediario en nuestro conocimiento del mundo. Conocer el objeto le sirve para conocer el mundo, conocer el aire, saber verlo y tocarlo y de este modo conocer la esencia de la luz y su color. “No hay nada más abstracto que la realidad” diría. Un ejemplo de razón poética.

Para Le Corbusier, el objeto es una forma de conocer la geometría, un vehículo de la razón pura. Él no destaca la atmósfera entre los objetos si no el propio objeto, toda la realidad del objeto: una preocupación cubista o purista, que nace de un análisis únicamente racional.

Para Morandi el objeto (objeto como revelador) es mediador entre mirar y sentir el mundo, mientras en Le Corbusier el mediador es la razón, y el objeto es una mera demostración o justificación de su construcción mental, dando por sentado el objeto. Morandi conecta con el mundo (muestra), Le Corbusier con la razón (justifica):

Mostrar.
(Del lat. monstrare).
1.tr. Manifestar o poner a la vista algo; enseñarlo o señalarlo para que se vea.

Justificar.
(Del lat. iustificare).
1.tr. Probar algo con razones convincentes, testigos o documentos.

Pregunta: ¿Cómo comprendemos el mundo de los objetos, el mundo de los fenómenos en relación a nuestra percepción? ¿Cómo lo comprendían Morandi y Le Corbusier?

Morandi empezó pintando obras de influencia cubista y futurista hasta que a mediados de los años veinte conoce a Giorgio de Chirico. Poco a poco se fué independizando de su influencia y comenzó a pintar un tipo de bodegón, donde los utensilios de la vida diaria se convertían en los máximos protagonistas de sus pinturas.

Le Corbusier también abandona el purismo para empezar a indagar en los que él denominaría "objets a reaction poétique", objetos que la naturaleza forma y deforma, como la caracola de Coquillage (1934). Definiría los edificios como máquinas de vivir y la pintura como máquinas para conmover. Es a partir de este momento, coincidiendo con la amistad que Le Corbusier inicia con Antoine de Saint-Exupéry en 1929, cuando la mirada de Le Corbusier se aproxima a la de Morandi en una nueva sensibilidad racional que devuelve la poética a la razón.

El viaje a través de estas dos fotografías, las diferentes miradas de sus autores y protagonistas, podría ser solo el principio de un viaje más largo, lleno de sorpresas. Posiblemente forzando relaciones, pero ayudándonos a entender, de una forma más dialéctica y sensible, la realidad que nos rodea.

Notas:

(1): De la misma manera que conecto las obras de Morandi y Le Corbusier con las definiciones de mostrar y justificar, en la demás obra de los dos fotógrafos y en los ejemplos que se presentan, podría hacerse el mismo paralelismo. De este modo la obra de List no busca una pose si no que encuentra, de manera más o menos espontánea, los objetos o protagonistas de sus fotografías y los muestra; mientras Leen es una fotógrafa principalmente de retrato y moda que representa al modelo, luego justifica.

(2): Morandi miraba, de manera intermitente, primero hacia las botellas, después hacia el lienzo. Cuando hacía esto, tenía que levantar sus gafas también de manera intermitente. Necesitaba las gafas para ver con claridad las pinceladas que daba sobre la tela, pero no las necesitaba para ver los objetos. Prefería ver los modelos de una manera más bien borrosa. Pero el hecho de tener que levantar sus gafas, solía terminar por producirle cierto escozor en las orejas. Así que, un día, decidió ponerse un poco de algodón en la parte superior de las mismas. El invento funcionó y no dejó de hacer esto hasta el final de sus días.

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