Sobre la arquitectura expresionista de anteguerra y la referencia a la arquitectura de Erich Mendelsohn en el concurso para el edificio Carrión (Madrid 1930).
Una parte importante de la arquitectura moderna española, producida en el periodo de anteguerra y especialmente durante la segunda república (1931-36), se ha denominado tradicionalmente arquitectura racionalista. Sin embargo, son muchas las obras que no se definen bien bajo ese generoso nombre.
Tal es el caso de la abundante arquitectura influida por el expresionismo alemán y en especial por Erich Mendelsohn (1887-1953), de gran éxito entre los profesionales del momento debido a una codificación del lenguaje urbano intermedio entre el expresionismo y el racionalismo.
Mendelsohn tuvo la fortuna de construir la torre de Einstein en Potsdam al principio de su carrera en el año 1920. El gran éxito que obtuvo le convirtió en el mayor exponente de un expresionismo funcionalista, donde la forma pesaba tanto como la función. Las fachadas continuas que arrastraban elementos horizontales -grandes ventanas y grandes petos- que giraban intentando romper la discontinuidad ortogonal de la esquina, se convirtió en su emblema y en el de muchos arquitectos europeos.
Es quizás demasiado obvia su influencia en tantas obras madrileñas, entre los años 1925 y 1936, caracterizadas por el uso de la esquina redonda. Ejemplos ilustres son el Cine Barceló (1930), de Luis Gutiérrez Soto (1890-1977) y el brillante edificio Carrión (1931-33) proyectado por Luis Martínez Feduchi (1901-1975) y Vicente Eced (1902-1978).
Sería difícil determinar qué edificios o cuáles arquitectos dieron el mayor empuje al uso de un lenguaje arquitectónico expresionista en Madrid. Puede que Gutiérrez Soto fuera uno de los pioneros, hecho que podría demostrarse por su viaje a Alemania en el año 1925 y que tanto efecto tuvo en sus obras posteriores, empezando por la del cine Europa (1928) en la calle Bravo Murillo.
A pesar de todo, la influencia más generalizada del edificio Carrión, le convierte en uno de los mas significativos de esta nueva arquitectura en España. Esta importancia se podría objetivar por dos motivos principalmente. El primero, sería la capacidad del proyecto para resolver un programa metropolitano de gran complejidad (hotel, apartamentos, oficinas, cine y restaurante), novedoso en el Madrid de aquel momento y terminado en una perfecta conjunción y escala urbanas. Y en segundo lugar, por la gran trascendencia del concurso previo a la elección del proyecto.
La importancia del concurso radicó sobre todo en la homogeneidad de las propuestas presentadas, lo que puso de manifiesto por primera vez la fuerte relación entre tiempo histórico y arquitectura. Participaron con sus proyectos Cárdenas, Muguruza, Paramós y Rodríguez Cano, Perelis, Zabala y Garay, Gutiérrez Soto y Martínez Feduchi y Eced. Fueron en las propuestas de los dos últimos equipos, donde se hizo más evidente la influencia mendelsohniana en la arquitectura del momento.
El énfasis puesto en el ángulo, convertido en el elemento más expresivo del edificio, relaciona irremediablemente ambos proyectos con el de la ampliación de la sede del diario Berliner Tageblatt (1921-23). En este proyecto, realizado por Mendelsohn junto a Richard Neutra (1892-1970), se decide resaltar de una manera clara lo nuevo frente a lo viejo. Para ello se coloca en un plano más adelantado la parte añadida y se diferencia la esquina con el empleo de ventanas horizontales, en contraste con el orden vertical de la antigua edificación.
La referencia del edificio berlinés se evidencia rápidamente en los proyectos de Gutiérrez Soto y Feduchi-Eced, que hábilmente aplican la misma estrategia, esta vez en un edificio de nueva planta. Así en las propuestas coincide un interés por mantener en la fachada a Gran Vía una composición normal, continuación de la tradición de la ciudad, de ritmo vertical.
El remate en la esquina se realiza, en los dos casos, con un volumen más elevado y horizontal que resalta el giro de la Gran Vía en su último tramo, proporcionando unas excelentes perspectivas.
El concurso fue finalmente anulado y el promotor encargó el proyecto a Eced y Feduchi. Cabe destacar que esta obra supuso la irrupción en el panorama profesional, ya que ambos habían terminado sus carreras tan solo tres años antes del concurso. La construcción del edificio Carrión, hoy más conocido como Capitol, dejó patente la maestría de estos jóvenes arquitectos, que a pesar de su inexperiencia, dieron a la ciudad uno de sus edificios más representativos.
Queda también como herencia de la influencia de Mendelsohn en Madrid y del breve pero intenso florecimiento de la arquitectura española durante la segunda república, roto por la contienda civil o quizás por su propia fragilidad.

