Kontakthof. Decir la verdad es revolucionario.
Kontakthof, término alemán para denominar el lugar de encuentro entre prostitutas y clientes en el barrio rojo. En la obra de Pina Bausch (1940-2009), una especie de sala de baile decimonónica, con una gran ventana y un escenario, un piano, un caballito de feria y veintiocho sillas, una por cada bailarín, mitad hombres y mitad mujeres.
Comienza la obra y cada uno de los bailarines, todos mayores de sesenta y cinco años, se van levantando y poco a poco se muestran al público. De frente, de espaldas, sus manos arrugadas por las dos caras, se tocan el pelo y enseñan los dientes. Nos muestran la verdad, su verdad personal y colectiva, dejando la vejez al alcance de todos.
Verdad, Bondad y Belleza eran, para Platón, las tres cualidades esenciales de la realidad y la virtud no es otra cosa que la expresión de esas tres ideas básicas en distinta proporción. Tomando el principio de Verdad como vertebrador de cualquier obra de calidad, sea de danza contemporánea o de arquitectura, apreciamos como la obra de Bausch no tiene más sustancia que la vida, el cuerpo y la acción que se desarrolla.
El espacio se activa mediante los diferentes objetos y entra en vibración con los movimientos de los bailarines. Unas veces aleatorios y otros geométricos, dibujando la diagonal de la sala, un círculo circunscrito o delimitando el perímetro. El espacio se llena de sinceridad, con movimientos torpemente sincronizados y los cuerpos evidenciados por la interacción entre los bailarines que se acarician, pellizcan o golpean unos a los otros.
El teatro-danza, género del que fue precursora la autora, rompe la cuarta pared. Dejamos de ser meros espectadores pasivos. Los bailarines interactúan con nosotros pidiéndonos dinero o regalándonos instantáneas tomadas por ellos mismos durante la actuación (azotes de realidad). Sin trampa ni cartón, Bausch deja de lado los recursos fáciles que apelan al sentimiento o la compasión. La vejez se muestra en su plenitud, llena de la verdadera belleza y lejos de la falsedad de los cánones actuales que enaltecen modelos inexistentes, creados con photoshop.
Los cuerpos tropiezan y los bailarines muestran las miserias de sus personajes, el miedo a la soledad o la necesidad de aceptación. De este modo, las buenas obras se convierten en lecciones de verdad y decir la verdad, todavía es revolucionario.
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Kontakthof. Mit Damen und Herren ab ‘65’. Tanztheater Wuppertal Pina Bausch 1978. Teatros del Canal, noviembre de 2009.
